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Software médico ecuatoriano

Su consultorio sigue atendiendo cuando usted ya salió.

Kinti Med reúne la historia clínica, la agenda y las recetas de su consultorio en un solo panel. Y pone a Killa, su asistente por WhatsApp, a responderle al paciente con lo que consta en su propia historia — nunca con lo que un modelo supone.

Alta por invitación. La demostración se agenda con usted, sin compromiso.

Una pregunta que no se puede responder

23:41
  • ¿Puedo subir la dosis del medicamento que me recetó?
  • Buscando en su historia clínica…
  • Auditoría: la respuesta propone una dosis que no aparece en ningún fragmento citado.
  • KillaNo cuento con información suficiente para responder eso. Le dejo la consulta anotada para el Dr. Vega.

En resumen

  • Un solo número

    El paciente escribe a un número de WhatsApp que ya está verificado. El consultorio no necesita cuenta de Meta Business ni línea aparte.

  • Triaje determinista

    Veintitrés expresiones de peligro se evalúan antes de llamar a ningún modelo. Si alguna aparece, el mensaje deja de ser una conversación y pasa a ser una alerta.

  • Cada respuesta auditada

    Ninguna respuesta sale sin pasar dos capas de verificación contra los fragmentos de la historia que la sostienen. Ante la duda, el sistema calla.

  • LOPDP desde el diseño

    Consentimiento registrado por finalidad, columnas con datos de salud cifradas y retención con fecha de caducidad, no con buena voluntad.

Un día cualquiera

Cuatro momentos que hoy viven en cuatro sitios distintos.

La libreta, el WhatsApp personal, el recetario en papel y la memoria. Kinti Med los pone en la misma línea, sin pedirle que cambie la forma en que atiende.

Once de la noche. Llega un mensaje.

Una paciente pregunta si puede tomar el analgésico que usted le recetó junto con lo que ya venía tomando. Killa lee la receta que usted firmó, responde solo lo que ahí consta y le deja a usted la conversación leída y ordenada para la mañana.

Conversaciones

La cita se agenda sola.

Killa ofrece los tipos de turno que su consultorio tiene declarados, con su duración real. La agenda se publica además como calendario suscribible, así que aparece en su iPhone o en su Outlook sin que nadie la copie a mano.

Agenda

La consulta se dicta, no se teclea.

Con el asistente de voz activado, usted habla y la historia clínica llega escrita como propuesta: cada dato viene con la frase de la transcripción de la que salió. Usted revisa campo por campo. Nada se guarda solo.

Consultas

La receta sale firmada y verificable.

Receta y orden de laboratorio se emiten en PDF con su firma y un código QR. La farmacia o el laboratorio comprueban en una dirección pública que el documento es suyo y que no fue alterado.

Recetas y exámenes

Killa, el asistente por WhatsApp

Responde con la historia del paciente. No con lo que cree recordar.

Killa significa luna en kichwa: lo que sigue alumbrando cuando el sol se fue. Es un asistente asíncrono — no pretende sustituir la consulta, sino cubrir las horas en que el consultorio está cerrado y el paciente igual tiene una pregunta.

  1. Llega el mensaje

    Al número único de la plataforma. La firma del webhook se verifica contra el canal conocido antes de leer una sola línea del contenido.

  2. Se descarta lo peligroso

    Un filtro determinista busca términos de emergencia sobre el texto normalizado. No es un modelo decidiendo: es una lista, y por eso no falla distinto cada vez.

  3. Se identifica al paciente

    Por su celular, entre todos los consultorios. Recién ahí la conversación entra al suyo. Quien no está registrado lo atiende un lobby que verifica su identidad o le agenda una primera cita.

  4. Se busca en su historia

    Sobre las historias clínicas, recetas y órdenes de laboratorio del propio sistema. No sobre internet, no sobre un corpus general: sobre lo que usted escribió.

  5. Se audita antes de enviar

    Cada cifra con unidad clínica y cada fecha tienen que aparecer en algún fragmento citado. Después, un segundo modelo lee solo la pregunta, la respuesta y esos fragmentos, y dice si se sostiene.

  6. O no se envía

    Si algo no cuadra, el paciente recibe que no hay información suficiente y que consulte con su médico. Para un asistente clínico, el silencio le gana a una respuesta sin verificar.

Cuando el mensaje dice «no puedo respirar»

El triaje corre antes que cualquier modelo y también para quien todavía no es paciente suyo. Detecta la expresión, corta la conversación, entrega la indicación de emergencia y le abre a usted una alerta que llega al panel en el momento, por conexión permanente y no por refresco.

Alertas de emergencia

Lo que Killa no hace

  • No diagnostica, no prescribe y no cambia una dosis.
  • No responde nada que no esté en la historia clínica del propio paciente.
  • No decide una emergencia con criterio propio: la reconoce con una lista fija.
  • No escribe en la historia clínica. Ni una línea, por ningún camino.

La consulta dictada

Usted habla. La historia clínica llega escrita, y con la cita de dónde salió.

El asistente de voz graba la consulta, la transcribe y arma un borrador. Ese borrador viaja al asistente de historia clínica como propuesta y se guarda por el camino de siempre, con sus validaciones y su bitácora de enmiendas. Es el control más fuerte del diseño y no se negocia.

El asistente de voz viene apagado. Se enciende consultorio por consultorio, y lo activa Kinti Med al ponerlo en marcha con usted; exige además del paciente una autorización distinta de la del tratamiento de datos: son dos finalidades y se registran por separado.

  • Cada dato con su frase

    El prellenado no aparece como un hecho consumado: cada campo propuesto viene acompañado del trozo de transcripción del que se dedujo, y lo que usted ya había escrito manda por defecto.

  • Las cifras se comprueban

    Cada signo vital tiene que aparecer en la transcripción, en dígitos o escrito en palabras — porque un médico dicta «treinta y seis cinco», no «36,5». Si no aparece, el borrador no se guarda.

  • El CIE-10 no se inventa

    El modelo devuelve términos, no códigos. El servidor busca los candidatos en el catálogo real y el modelo elige uno de esa lista. No tiene forma de escribir un código que no exista.

  • El audio se borra

    Se purga apenas llega la transcripción, con un barrido duro a las veinticuatro horas. La transcripción y el borrador se van al completar la historia. Queda la telemetría, nunca el texto.

Seguridad y cumplimiento

Los datos de un paciente no son un detalle de implementación.

Kinti Med se construyó sobre la Ley Orgánica de Protección de Datos Personales del Ecuador, no adaptado a ella después. Esto es lo que eso significa en concreto.

  • Aislamiento por consultorio

    Cada consultorio es un inquilino separado y toda escritura ocurre dentro de su isla. El pipeline de WhatsApp abre una sola excepción, arriba del todo y para averiguar de quién es el número; el resto del camino está dentro.

  • Cifrado donde vive lo sensible

    Las columnas con datos de salud y con credenciales se cifran en la base. También el contenido de los mensajes de quien todavía no es paciente: ahí una persona escribe su cédula y a veces sus síntomas.

  • Consentimiento por finalidad

    La aceptación del tratamiento de datos y la autorización para transcribir son dos registros distintos. La segunda se puede retirar y gana siempre la última decisión del titular.

  • Retención con fecha

    Los mensajes del lobby se purgan a los noventa días. Una tabla sin techo de consultas médicas de desconocidos es un pasivo que solo crece, y la minimización es una obligación, no una cortesía.

  • Inyección de prompt rechazada

    En la puerta de WhatsApp, un mensaje que intenta reescribir las instrucciones del asistente se declina. No se sanea para intentar salvarlo: se declina.

  • Sin conexión, sin quedarse a ciegas

    Con la sesión iniciada, el panel sigue mostrando los últimos datos y permite pausar el bot y atender alertas. Al cerrar sesión se borra todo lo guardado en el dispositivo.

El panel del médico

Todo lo que sigue a la consulta, en un mismo sitio.

Agenda, pacientes, consultas, recetas, exámenes, procedimientos, nexos, consentimientos y alertas. La misma base de código en el navegador, en el escritorio y en el teléfono — no tres productos que se parecen.

Recorra el panel aquí abajo. Es la interfaz real, con datos de ejemplo.

killa.kintimed.com

Datos de ejemplo. Ninguna pantalla de esta demostración se conecta a un consultorio real.

Dieciséis catálogos que usted mantiene

Exámenes, procedimientos, especialidades, vías de administración, unidades, tipos de turno. Los edita el consultorio desde el panel, sin pedirle nada a nadie. Lo que se muestra se puede renombrar; el valor que quedó escrito dentro de una historia ya emitida, no — y por eso no se rompe hacia atrás.

Precio

Veinticinco dólares al mes. Uno solo, y con el IVA dentro.

Una sola tarifa por consultorio. Sin planes, sin escalones por número de pacientes y sin módulos que se cobren aparte: lo que se ve en esta página es lo que entra.

25

USD

al mes, por consultorio

IVA del 15 % incluido

Qué entra en los veinticinco dólares

  • El asistente en WhatsApp con el número de la plataforma, el triaje de emergencias y la auditoría de cada respuesta.
  • El panel completo: agenda, pacientes, consultas, recetas, exámenes, procedimientos, nexos, consentimientos y alertas.
  • Las recetas, órdenes y consentimientos firmados con el certificado del médico, con su código de verificación público.
  • Los dieciséis catálogos del consultorio y el historial de enmiendas de cada historia clínica.
  • Las actualizaciones. No hay versión que se compre aparte.

La factura

Cada mes se emite una factura electrónica autorizada por el SRI, a nombre del consultorio y con su RUC. Llega por correo y queda además en el panel, en Facturación, con su clave de acceso y su número de autorización.

El asistente de voz se enciende consultorio por consultorio y no cambia el precio. Lo que sí puede cambiar es la tarifa a futuro: si sube, se avisa antes y no se aplica a un mes ya facturado.

El alta sigue siendo por invitación: el precio no es lo que abre la puerta. Pero es el mismo para todos los consultorios que entran.

Preguntas

Lo que preguntan los médicos antes de la demostración.

¿El asistente diagnostica o receta?

No, y no es una limitación temporal: es el diseño. Killa responde únicamente sobre lo que consta en la historia clínica, las recetas y las órdenes de laboratorio de ese paciente en su consultorio. Toda respuesta pasa por una auditoría obligatoria y, si no se sostiene en los fragmentos citados, se sustituye por un aviso de que no hay información suficiente. Y nada de lo que el asistente hace escribe en la historia clínica.

¿Qué pasa si un paciente describe una emergencia por WhatsApp?

El triaje corre antes que cualquier modelo, sobre el texto normalizado y con una lista fija de expresiones de peligro en español del Ecuador — dolor de pecho, no puedo respirar, pérdida de conocimiento, entre otras. Si alguna aparece, la conversación se corta, el paciente recibe la indicación de emergencia y se abre una alerta que llega a su panel en el momento. Funciona también con quien todavía no es paciente suyo.

¿Necesito una cuenta de WhatsApp Business o un número aparte?

No. El número es uno solo para toda la plataforma y lo provee Kinti Med, ya verificado ante Meta. El sistema identifica al paciente por su celular y decide a qué consultorio pertenece la conversación antes de entrar. Usted no gestiona ninguna credencial de Meta ni comparte su número personal.

¿Puedo dictar la consulta en vez de escribirla?

Sí, con el asistente de voz, que viene apagado y lo enciende Kinti Med consultorio por consultorio. Graba, transcribe y propone un borrador de la historia clínica en el que cada dato viene con la frase de la que salió. Usted revisa campo por campo y lo que ya había escrito manda. Requiere además una autorización específica del paciente, distinta de la del tratamiento de datos.

¿Las recetas tienen validez? ¿Cómo las verifica una farmacia?

Recetas y órdenes de laboratorio se emiten en PDF con la firma del médico y un código QR. Ese código lleva a una dirección pública donde se comprueba que el documento salió de Kinti Med y no fue alterado. La verificación no exige cuenta ni instalar nada.

¿Funciona sin internet?

De forma reducida y con la sesión ya iniciada. El panel sigue mostrando los últimos datos consultados y permite pausar o reanudar el bot y reconocer o resolver alertas; esas acciones se encolan y se sincronizan solas al volver la red. El resto de escrituras se bloquea con un aviso explícito, e iniciar sesión siempre exige conexión.

¿Dónde se usa el panel?

En el navegador, que es el canal disponible hoy. Está construido sobre una sola base de código que compila además a escritorio y a móvil, y el modo sin conexión existe precisamente por eso; la distribución por tiendas no está abierta todavía y no la anunciamos como si lo estuviera.

¿Cuánto cuesta?

Veinticinco dólares al mes por consultorio, con IVA incluido. Es una sola tarifa: no hay planes, ni escalones por número de pacientes, ni módulos que se cobren aparte. Se factura mensualmente en dólares y con comprobante electrónico del SRI. El alta sigue siendo por invitación, así que el precio no es lo que abre la puerta — pero es el mismo para todos los que entran.

¿Qué pasa con los datos de mis pacientes si dejo de usar Kinti Med?

Son suyos. La historia clínica es del consultorio y del paciente, no de nosotros. La forma de exportarla y los plazos de conservación y borrado están escritos en los términos y en la política de protección de datos, no librados a la conversación.

Vea el panel con un caso suyo.

Media hora, sin presentación comercial. Traiga un tipo de consulta que atienda a menudo y lo recorremos con datos de ejemplo del panel.

Alta por invitación. Le respondemos el mismo día hábil.